- Con cacerolas no se gobierna', espeta la Presidenta a sus opositores
- La huelga en el campo y la inflación derrumban la popularidad de Cristina Fernández
- Un diario asegura que el Gobierno 'ficha' a manifestantes pagándoles en metálico
Acorralados por 99 días seguidos de protestas masivas, con huelgas en el campo, piquetes en las carreteras, bloqueo de puentes y 'cacerolazos' en las ciudades, el llamado 'matrimonio presidencial' de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner, convocó para este miércoles una contra protesta en la Plaza de Mayo.
Primero habló este martes el ex presidente Kirchner -obligado por la presión social a dar su primera conferencia de prensa en los últimos cinco años- y aseguró que el mitin oficialista será en "defensa del sistema democrático" y para "poder convivir pensando diferente sin caer en el autoritarismo".
A los pocos minutos, la Presidenta se dirigió a todos los argentinos, por cadena nacional de radio y televisión, llamando a todos los ciudadanos a concurrir a la plaza de Mayo en respaldo a su gestión y criticó a quienes repiquetean ollas y sartenes porque, dijo, "con cacerolas no se gobierna".
La central sindical única y peronista CGT anunció que a partir de las 12 habrá huelga para que los trabajadores dejen sus centros de trabajo y asistan a la plaza de Mayo. El diario 'Crítica' informó de que en el empobrecido cinturón urbano de Buenos Aires reclutan manifestantes pagándoles 100 pesos (20 euros) para que concurran al mitin 'kirchnerista'.
Pequeña concesión al campo
El as en la manga que mostró Fernández de Kirchner fue ceder, en parte, a los reclamos del campo al anunciar el envío al parlamento de un proyecto para convertir en ley el decreto de 'impuestazo' de su Gobierno a las exportaciones de cereales, origen de la revuelta rural que luego se trasladó a las ciudades con manifestaciones y cacerolazos.
Esa movida presidencial pretende cubrir al Estado de la andanada de juicios que se prepara en los tribunales por parte de los productores rurales. Según los juristas, el decreto de 'impuestazo' al campo es inconstitucional pues el artículo 75 de la Constitución dice que el Congreso debe establecer esos derechos de exportación y no el poder ejecutivo.
100 días de conflicto
El conflicto entre el Gobierno y los agricultores ya lleva 99 días de duración y no aparecen soluciones a la vista. Los productores consideran "confiscatoria" la subida impositiva, que del 27% vigente en diciembre pasado trepó hasta el 46% actual para el caso de la soja. Por todo ello, cumplen su cuarta huelga en tres meses y el miércoles, tal vez, decidan prolongarla.
En medio del malestar social contra su Gobierno, también por la rampante inflación y la ola de inseguridad, la Presidenta dio un rapapolvo a quienes se quejan y les recomendó que "si quieren cambiar el modelo económico del país, tienen que organizar un partido político, presentarse a elecciones y ganarlas".
"No quiero un país con una democracia corporativa, donde se puede manejar desde la Sociedad Rural con cacerolas, con bocinazos o con cortes de ruta", dijo la Presidenta, que identificó a la poderosa entidad agropecuaria como la responsable del conflicto que tiene en vilo a la Argentina. En ese sentido agregó: "Comencemos una democracia donde los que gobiernen sean los que fueron elegidos", señaló.
Su marido no cree en la 'espontaneidad'
Por su parte, su marido consideró que los cacerolazos del lunes en varias ciudades y pueblos de Argentina "no fueron espontáneos".
Para el ahora presidente del partido gobernante peronista o justicialista detrás de la huelga del campo y las protestas está "la vieja derecha golpista y desestabilizadora". Y acusó a quienes se quejan cortando carreteras e impidiendo el tráfico de llevar adelante "procedimientos autoritarios y antidemocráticos".

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