Las tareas rutinarias adormecen el cerebro y pueden provocar errores y accidentes
Sostienen que se puede llegar a predecir en qué momento se cometerá una equivocación.
En un reciente estudio realizado en la Universidad de Bergen, de Noruega, científicos descubrieron que cuando la gente realiza tareas monótonas, su cerebro se coloca en un modo de descanso, lo quieran o no. Al monitorear esa área del cerebro pudieron predecir cuándo alguien estaba por cometer un error antes de que lo haga, según revela el informe publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias. “Hay algo probablemente intrínseco en el cerebro, que lo lleva a tomarse un pequeño descanso en un momento determinado, sin que el individuo pueda hacer nada contra eso”, indicó el autor del estudio, Tom Eichele, a las agencias de noticias AFP-NA .
“Todos conocen ese sentimiento de que a veces el cebrero no está tan receptivo o no está funcionando tan bien, sin que uno haya hecho nada para inducirlo a ese estado”, advirtió el científico. Seguidamente explicó que cuando el cerebro está menos receptivo, la sangre fluye a la zona que está más activa en momentos de descanso.
“Como este estado comienza unos 30 segundos antes de que se cometa un error, podría ser posible diseñar un sistema de advertencia que avise a las personas que deben concentrarse más o ser más cuidadosos”, precisó Eichele.
Esto podría mejorar significativamente la seguridad en el lugar de trabajo y el desempeño en tareas clave, como la seguridad en los aeropuertos. “Podríamos construir un artefacto para colocarlo en las cabezas de las personas que toman estas decisiones sencillas; medir la señal e indicarle al usuario cuándo el cerebro está en un estado en el que las decisiones no serán las correctas”, añadió. Estos patrones cerebrales se detectaron con escaneos de resonancia magnética, que se hacen con aparatos que pesan toneladas.
“Todos conocen ese sentimiento de que a veces el cebrero no está tan receptivo o no está funcionando tan bien, sin que uno haya hecho nada para inducirlo a ese estado”, advirtió el científico. Seguidamente explicó que cuando el cerebro está menos receptivo, la sangre fluye a la zona que está más activa en momentos de descanso.
“Como este estado comienza unos 30 segundos antes de que se cometa un error, podría ser posible diseñar un sistema de advertencia que avise a las personas que deben concentrarse más o ser más cuidadosos”, precisó Eichele.
Esto podría mejorar significativamente la seguridad en el lugar de trabajo y el desempeño en tareas clave, como la seguridad en los aeropuertos. “Podríamos construir un artefacto para colocarlo en las cabezas de las personas que toman estas decisiones sencillas; medir la señal e indicarle al usuario cuándo el cerebro está en un estado en el que las decisiones no serán las correctas”, añadió. Estos patrones cerebrales se detectaron con escaneos de resonancia magnética, que se hacen con aparatos que pesan toneladas.

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